Bueno bueno, ¡de las cosas que se entera una leyendo las revistas gratuitas de publicidad! Y eso que ni siquiera debería escribirse contenido... Pero bueno, ese no es el motivo de mi post de hoy.
Y es que me he encontrado con un artículo que, resumido quedaría tal que así:
Chinos cuarentones acaban rajándose por espada de videojuego.
Más o menos (debería dedicarme a la prensa sensacionalista xD). Así que ni corta ni perezosa, al llegar a casa, me he dirigido directa a Google para buscar información sobre este caso. Al parecer, el
Usuario 1 le dejó prestado al
Usuario 2 un "Sable Dragón" en el MMORPG "Legends Of Mir III", y este último, faltando al "pacto" vendió el arma a un tercer usuario por la friolera de 670€. El
usuario 1, en enterarse se enfadó (claramente) y se dirigió a casa del Usuario 2 a exigirle que, al menos, le entregara la cantidad embolsada. Cuando el
Usuario 2 se negó,
Usuario 1 le comenzó a asestar puñaladas hasta que finalmente murió.
En el juicio,
Usuario 1 alegó que en ningún momento había pretendido matarlo, sino asustarlo, pero el juez, al tratarse de un "ente virtual" y no material, desestimó sus declaraciones y, por tanto, en vez de pasar a ser un "presunto asesino" a un criminal en toda regla y asesino intencionado. Ahora el
Usuario 1 se encuentra entre la pena de muerte y la condena perpetua.
Ala, a reflexionar...
Yo por mi parte os voy a contar una historia particular que me ocurrió en el MMORPG
"Ragnarok Online".
Érase una vez una priestecilla bienintencionada que, tras tardes enteras en el mismo mapa, consiguió unas "Elven Ears", que le quedaban genial:


Un día, un "colega" del juego, viendo que apenas entraba, le pidió las "Elven" puesto que eran un objeto bastante codiciado entre los usuarios y ella, gustosamente, pero con ciertas condiciones, ya que una no se puede fiar nunca de nadie, se las dejó, y le insistió en que no las modificara bajo ningún concepto.
(Aquí las pruebas de las condiciones)Y al tiempo, la bella priest, volvió a entrar al juego para recuperar sus orejitas de elfa, para encontrarse que el muy
c***** no solo las había modificado y convertido en unas
"Alas de demonio", sino que encima, no quiso reconocer que eran las mismas, y le intentó convencer de que le habían salido a él mágicamente en un momento y que le había dado tiempo a convertirlas y, además, que mágicamente las de la bella priest habían desaparecido. ¡Qué casualidad!
Y la impotencia entonces es tal... Porque no se puede hacer nada, es tu palabra contra la suya. Anda a denunciar el robo a... ¿A quién?
Por eso amigos, mi consejo de hoy es: ¡No confieis en nadie en los MMORPG!
P.D.: ¿Alguna vivencia parecida?